Somos conscientes de que la eficiencia es la clave para una producción siderúrgica rentable. La verdadera eficiencia no se consigue con atajos, sino mediante una ejecución disciplinada y un control constante en todas las fases de la producción. El éxito depende de suministrar la energía adecuada en el momento y el lugar adecuados.
Sin embargo, en muchas operaciones de hornos de arco eléctrico (EAF), la eficiencia disminuye hacia el final del proceso de calentamiento. La escoria se vuelve más fina y la altura de la espuma de escoria se reduce. Sin una cobertura de espuma suficiente, aumenta la exposición al arco y disminuye la transferencia de energía al baño de acero. Aumenta el tiempo entre cada colada. Aumentan los costes de energía. Aumenta la pérdida de rendimiento. Aumenta la exposición al arco. Se degradan los costosos materiales refractarios.
Un control eficaz de las escorias es fundamental, sobre todo cuando más se necesita la eficiencia, como durante las fases finales del calentamiento, al añadir DRI/HBI o cuando un micromolino debe maximizar las toneladas por hora.
El uso de soluciones de inyección de carburo de calcio en hornos de arco eléctrico (EAF) ayuda a mantener unas condiciones estables de la escoria, lo que favorece un rendimiento constante del arco y un funcionamiento óptimo del horno.