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El carburo de calcio es más que un simple producto químico: es una fuente inagotable de energía que impulsa el progreso en todos los sectores.

Carbide Industries aprovecha la energía química que libera el carburo de calcio para impulsar la innovación, lo que lo convierte en un material esencial en una amplia variedad de sectores. El carburo de calcio es más que un simple producto químico: es una fuente inagotable de energía que impulsa el progreso en todos los sectores. Desde la mejora de la eficiencia industrial hasta el desarrollo de innovaciones revolucionarias, sigue siendo una piedra angular del progreso moderno.
Cuando el carburo de calcio reacciona con el agua, se produce gas acetileno e hidróxido de calcio. A continuación, el gas acetileno puede reaccionar con otros compuestos para crear derivados del acetileno, como el butadieno, la acetona y los polímeros de vinilo. Carbide Industries aporta décadas de experiencia a estas reacciones complejas, con un control preciso de la temperatura, la presión y los catalizadores para garantizar la eficiencia y la calidad deseada del producto.

Productos de consumo

Los derivados del acetileno se encuentran en productos de consumo cotidiano, como lacas para el pelo, cosméticos, medicamentos, lociones y pasta de dientes.

Los productos intermedios del acetileno desempeñan un papel fundamental en la producción de fibras, cauchos, disolventes y refrigerantes.

Gases industriales

El hidróxido de calcio es esencial en procesos industriales responsables, ya que elimina el dióxido de azufre de las emisiones de las centrales que utilizan combustibles fósiles, neutraliza los ácidos de decapado y trata los residuos industriales y las aguas residuales.

Procesamiento industrial

El hidróxido de calcio es esencial en procesos industriales responsables, ya que elimina el dióxido de azufre de las emisiones de las centrales que utilizan combustibles fósiles, neutraliza los ácidos de decapado y trata los residuos industriales y las aguas residuales.

El horno de arco sumergido más grande de Norteamérica ---- Más información

La historia de Carbide Industries comenzó en 1892, cuando J. T. Morehead, T. L. Wilson y J. C. King se propusieron refinar el aluminio, un metal que en aquella época era más valioso que el oro. Mediante un nuevo proceso que consistía en calentar mineral, cal y coque en el horno de arco eléctrico (EAF) de reciente desarrollo, se propusieron revolucionar la producción de aluminio.

Aunque su proceso no logró refinar el aluminio, dio lugar a un descubrimiento revolucionario: los materiales desechados se convirtieron en la base de una industria completamente nueva, dedicada a la producción de uno de los productos químicos más importantes del siglo XX: el carburo de calcio.

Siguiendo el mismo proceso básico descubierto en la década de 1890, la fabricación moderna de carburo de calcio consiste en calentar una mezcla de coque y cal a temperaturas extremadamente altas en un horno de arco eléctrico (EAF).

Durante la Segunda Guerra Mundial, el caucho tenía una gran demanda. Para satisfacer esta necesidad crucial, el Gobierno de los Estados Unidos, el mundo académico y los laboratorios industriales unieron sus fuerzas para desarrollar un caucho sintético que cubriera la demanda. Uno de los ingredientes clave de este proyecto, el butadieno, se obtenía a partir del gas acetileno generado a partir del carburo de calcio. La planta utilizada durante la Segunda Guerra Mundial para generar gas acetileno se convertiría más tarde en Carbide Industries, continuando así con un legado de innovación y progreso industrial.

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Horno de arco

La trayectoria de éxito de Carbide Industries ha dado lugar a un horno de arco sumergido (SAF) ultraeficiente, el mayor de su clase en Norteamérica. Diseñado para ofrecer la máxima eficiencia, el SAF funciona con los electrodos totalmente sumergidos en la carga de coque y cal, lo que optimiza el proceso de producción y proporciona al horno la eficiencia energética necesaria para alcanzar las temperaturas de casi 4.000 °F requeridas para fabricar carburo —1.000 °F más que un horno de acero—.

El carburo fundido se extrae continuamente del horno y se enfría en moldes especiales. Una vez enfriado, el carburo se tritura y se criba para cumplir con requisitos de granulometría precisos, lo que garantiza un producto de alta calidad listo para su uso en diversas aplicaciones.

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